El papa visita el Ayuntamiento de Roma y pide que no se degrade su esplendor

El papa visita el Ayuntamiento de Roma y pide que no se degrade su esplendor 

La alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, y el papa Francisco visitan el Campidoglio este martes en Roma (Italia). EFE

Ciudad del Vaticano, 26 mar (EFE).- El papa Francisco visitó hoy el Ayuntamiento de Roma y destacó que la Ciudad Eterna necesita «coraje creativo para mantenerse ordenada y habitable, para que tanto esplendor no se degrade».

El papa, que es también el obispo de Roma, se asomó al balcón del ayuntamiento desde el que se ven los Foros romanos junto a la alcaldesa, Virgina Raggi, y pronunció su discurso en la sala Giulio Cesare.

La gestión del Ayuntamiento de Roma por parte de Raggi es continuamente criticada por el abandono que presenta la ciudad, con las calles repletas de baches y la basura que se acumula en los barrios.

«La Ciudad Eterna es como un enorme cofre de tesoros espirituales, histórico-artísticos e institucionales, y al mismo tiempo es el lugar habitado por cerca de tres millones de personas que trabajan, estudian, rezan, se encuentran y llevan adelante su historia personal y familiar», explicó Francisco.

Y añadió: «Por lo tanto necesita de cuidados humildes y asiduos y coraje creativo para mantenerse ordenada y habitable, para que tanto esplendor no se degrade».

Bergoglio, que es el cuarto pontífice que visita la sede capitalina después de san Pablo VI, san Juan Pablo II y Benedicto XVI, pidió «que Roma se mantenga a la altura de sus tareas y de su historia».

Abogó porque Roma sepa «ser un faro de civilización y maestra de acogida» y que no pierda «la sabiduría que se manifiesta en la capacidad de integrar y hacer que cada uno se sienta plenamente implicado en un destino común».

Recordó que Roma «ha visto la llegada, desde muchos países, de muchos migrantes que han huido de las guerras y la miseria» e instó a que la ciudad utilice «sus energías para acoger e integrar, para transformar las tensiones y los problemas en oportunidades de encuentro y crecimiento».

«¡Roma, ciudad de puentes, no de muros!», clamó.

Francisco también se dirigió a los romanos que se agolparon en la famosa Plaza del Campidoglio, diseñada por Miguel Ángel, para pedirles que, «según sus capacidades, se cuiden mutuamente, que permanezcan cerca unos de otros, que se respeten mutuamente para que personifiquen en ustedes los valores más bellos de esta ciudad».